REFUGIO DE VIDA SILVESTRE PASOCHOA
Descripción
El refugio protege un parche de bosque único en el
callejón interandino, que, gracias a su difícil acceso (dentro de la caldera)
se ha salvado de ser destruido.
Aquí es posible emprender tanto una excursión de aventura extrema, como una caminata tranquila para disfrutar de la biodiversidad andina. Se puede escalar el rocoso volcán o caminar por senderos cómodos y bien señalizados, y pasar la noche en el sitio de acampada.
Aquí es posible emprender tanto una excursión de aventura extrema, como una caminata tranquila para disfrutar de la biodiversidad andina. Se puede escalar el rocoso volcán o caminar por senderos cómodos y bien señalizados, y pasar la noche en el sitio de acampada.
Provincia:
PICHINCHA
Extensión:
500
hectáreas
Año de
creación:
1.986
Rango
Altitudinal:
2.800 -
4.210 metros
Geografía
El Pasochoa es un volcán apagado. Una de sus
particularidades es que se encuentra parcialmente aislado en el valle
interandino; se podría decir que prácticamente se encuentra en la mitad del
valle de Machachi, rodeado de extensos campos agrícolas y ganaderos. Su
ubicación en medio de una zona poblada facilita también que se lo pueda
observar desde varios sitios. Desde el occidente se ve su caldera colapsada,
cubierta por un denso bosque, y desde la vertiente oriental sus escarpados
riscos son evidentes.
Biodiversidad
El bosque andino de la caldera es el
último relicto del antiguo bosque de la zona de Uyumbicho, descrito
por los conquistadores españoles de la siguiente manera: “…un mar de
árboles se extendía entre el nudo de Tiopullo, las goteras
del antiguo ejido sur de Quito (Guajaló) y las proximidades de los
pueblos de Cumbayá y Tumbaco” . Para el siglo XVII, la mayor parte de
los bosques ya había desaparecido, pues la madera de árboles como
el arrayán, el quishuar, el cedro, el nogal y el sisín, entre otros,
fue usada para construir y calentar las viviendas de Quito:
“Los montes de Uyumbicho, de donde se solía abastecer dicha ciudad
[están] talados y desmontados, de tal suerte que no [...] se halla en
ellos un palo de importancia para los dichos edificios” (Hidalgo Nistri,
Fernando. Los antiguos paisajes forestales del Ecuador.
Una reconstrucción de sus primeros ecosistemas.
(Quito, Ediciones Abya-Yala, 1998.) A comienzos del siglo XX, las
haciendas que rodeaban la caldera del Pasochoa y que habían pertenecido a
comunidades religiosas, pasaron a ser propiedad del Estado, el cual las entrega
al Ministerio de Salud para que las administre. La declaración del Pasochoa
como área protegida se debe al interés particular del científico ecuatoriano
Fernando Ortiz Crespo (1942 – 2001); en 1982, al percatarse de la existencia de
un bosque muy especial dentro de la caldera colapsada que requería de
protección activa, propuso a esta Cartera de Estado la declaratoria del
Pasochoa como “Bosque Protector”. Durante casi dos décadas el área fue
administrada por la Fundación Natura, una organización privada de conservación.
Una caminata por los senderos del bosque muestra la biodiversidad del refugio: varias especies de orquídeas, huaycundos y paraguas, una planta de hojas enormes que crece cerca del agua. También hay árboles como alisos, pumamaquis, arrayanes, cedrillos y palmas de ramos, y arbustos como zapatitos, colcas y chilcas. En el bosque también existen muchas plantas que son usadas por el ser humano como medicina o alimento: caballo chupa, ortiga, llantén, yerba mora y tocte. En la parte alta se encuentra el páramo de pajonal mezclado con pequeños arbustos de romerillo y mortiño.
En las zonas más protegidas se encuentran los famosos árboles de papel o pantzas.
Aunque el refugio es pequeño, hay mamíferos grandes como el puma, el venado de cola blanca y el lobo de páramo. También hay mamíferos más pequeños como ratones marsupiales y zarigüeyas, conejos y comadrejas andinas o chucuris. El Pasochoa es un sitio muy bueno para ver aves, especialmente colibríes como el pico de espada, el rayito de sol brillante y el zamarrito colilargo. También se pueden ver quilicos, curiquingues, pavas andinas, tórtolas, carpinteros, huiracchuros, cotingas crestirrojas y una gran cantidad de tangaras. Entre los anfibios hay ranitas de cristal agazapadas en las ramas de los árboles, y ranas marsupiales, que prefieren vivir dentro de las bromelias.
Una caminata por los senderos del bosque muestra la biodiversidad del refugio: varias especies de orquídeas, huaycundos y paraguas, una planta de hojas enormes que crece cerca del agua. También hay árboles como alisos, pumamaquis, arrayanes, cedrillos y palmas de ramos, y arbustos como zapatitos, colcas y chilcas. En el bosque también existen muchas plantas que son usadas por el ser humano como medicina o alimento: caballo chupa, ortiga, llantén, yerba mora y tocte. En la parte alta se encuentra el páramo de pajonal mezclado con pequeños arbustos de romerillo y mortiño.
En las zonas más protegidas se encuentran los famosos árboles de papel o pantzas.
Aunque el refugio es pequeño, hay mamíferos grandes como el puma, el venado de cola blanca y el lobo de páramo. También hay mamíferos más pequeños como ratones marsupiales y zarigüeyas, conejos y comadrejas andinas o chucuris. El Pasochoa es un sitio muy bueno para ver aves, especialmente colibríes como el pico de espada, el rayito de sol brillante y el zamarrito colilargo. También se pueden ver quilicos, curiquingues, pavas andinas, tórtolas, carpinteros, huiracchuros, cotingas crestirrojas y una gran cantidad de tangaras. Entre los anfibios hay ranitas de cristal agazapadas en las ramas de los árboles, y ranas marsupiales, que prefieren vivir dentro de las bromelias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario