lunes, 30 de julio de 2018

Plaza de Santo Domingo


Plaza de Santo Domingo

La valiosa obra de Santo Domingo fue construida por los dominicanos a partir de 1580, bajo la dirección del Arquitecto Francisco Becerra y culminó a principios del siglo XVII. Esta edificación posee un museo repleto de obras extraordinarias en las que se destacan las pinturas alusivas a los mártires de la orden de Santo Domingo. Además las piezas de arte como la Virgen de Legarda, elaborada por el escultor Bernardo Legarda, dan muestra del reconocible trabajo de artistas de la Escuela de Quito.

Iglesia de Santo Domingo

Su construcción inició en el año 1540, cuando se asigna el solar a la comunidad de padres dominicos; posteriormente, y después de haberse levantado una capilla provisional, los planos definitivos del templo que persiste hasta la actualidad fueron levantados en 1581 por el arquitecto Francisco Becerra.1​ Tras la muerte de Becerra, la obra pasó a manos del padre Rodrigo Manrique de Lara; fray Antonio Rodríguez se hizo cargo de las obras del convento, mientras que fray Juan Mantilla fue el encargado de concluir las obras de la iglesia en 1688
Durante el siglo XIX, un grupo de dominicos italianos hicieron importantes reformas en el interior del templo; según el intelectual ecuatoriano Ernesto La Orden Miracle «decidieron pintarla como un teatrillo de ópera, arrasar sus altares, su coro y su púlpito». La hermosa y sobria fachada no sufrió estos afanes reformadores, y aunque la iglesia parece haber tenido esos cambios internos importantes, mantiene una presencia riquísima e impresionante que no muestra de una forma abierta los estragos que cuenta La Orden,

Arquitectura

El templo está cubierto por trabajos en cedro cubierto con pan de oro, y por numerosas pinturas y tallas que adornan su interior. Junto al retablo mayor, las diez capillas laterales que completan el conjunto interior de Santo Domingo enriquecen aún más el cuerpo interno de la iglesia con bellísimos trabajos en madera y hojilla de oro.
Sin duda, la Capilla de la Virgen del Rosario es la más conocida del conjunto; no obstante, no es la única que evidencia el interés cultural del templo como indica Pazos Barrera: «en otra capilla se conserva la pintura mural de la Virgen de la Escalera, obra del padre Pedro Bedón, y que data de los primeros años del siglo XVII»​
El Claustro, por su parte, presenta corredores y crujías de doble arquería con pilares ochavados, y se debe al hermano Antonio Rodríguez, quien lo levantó a partir del diseño de Francisco Becerra.

Monumento a Sucre

El monumento al mariscal Antonio José de Sucre se encuentra ubicado en el corazón de la plaza de Santo Domingo, del Centro Histórico de Quito. Constituye, junto con el del balcón del Teatro Nacional Sucre y el de la plaza de la Libertad, en Chillogallo, uno de los más importantes que la ciudad y sus habitantes han dedicado a la memoria del héroe venezolano que liberó finalmente al Ecuador de la dominación española en 1822.

Inauguración

El monumento fue inaugurado el 10 de agosto de 1892, al día siguiente de la clausura de la Primera Exposición Nacional, que había empezado el 24 de mayo previo para conmemorar el septuagésimo aniversario de la Batalla de Pichincha.

Descripción

La estatua fue fabricada en bronce, posee el centro hueco y alcanza los tres metros de altura. La imagen del mariscal Sucre responde más al ideal romántico de la época que a su verdadera fisonomía, aunque guarda los rasgos más importantes como la nariz aguileña y el cabello rizado. Su mano derecha se encuentra extendida hacia el frente, señalando las faldas del volcán Pichincha, en donde se libró la batalla que selló la independencia del país en 1822, en la que el mismo Sucre comandó las tropas libertarias. Su mano izquierda está posada sobre la empuñadura de la espada que descansa sobre tierra, símbolo de la lucha que ha llegado a su fin.  Algunas versiones afirman que, además, la efigie del Gran Mariscal mira a la Casa de Santa Helena, ubicada directamente frente a la plaza, y que fue el lugar en el que conoció por primera vez a la joven Mariana Carcelén de Guevara, heredera del Marqués de Solanda, que se convertiría más tarde en su esposa. La efigie de bronce se asienta sobre un esbelto pedestal cuadrangular de piedra y factura neoclásica que alcanza los cinco metros de altura. En la base, sus cuatro costados presentan una hendidura rectangular con placas de bronce en el frente y los laterales:
  • La Batalla de Pichincha, al norte
  • La entrada triunfal a Quito, al sur
  • Sucre coronado por la libertad, al frente
Varias placas conmemorativas han sido colocadas a lo largo de los años a medio cuerpo de las cuatro caras del pedestal, siendo la única original la que reza "Al mariscal Sucre, el Ecuador", que se ubica en el frente.
Museo Fray Pedro Bedón
El museo dominico fue inaugurado el 6 de Noviembre de 1965. Su creación se da en dos etapas; la primera se forma gracias a la iniciativa del padre José María Vargas, quien tomó a su responsabilidad el abrir al público un espacio en el cual este pudiera apreciar invaluable imaginería religiosa que cumplía y cumple aún, con el objetivo de evangelizar al pueblo; el padre Vargas tiene el mérito de recolectar y organizar un gran acervo de pinturas y esculturas de los siglos XVI y XVII que hasta ese momento se hallaban dispersas por cada rincón del convento. Se contaba además, con el apoyo del padre Luís Tipán Rojas, por aquel entonces Prior del Convento Máximo, con cuya ayuda se organizó las obras en un sitio que servía de sala de exposición, con miras de erigir un museo. Por último contribuyó con la obra el padre Gonzalo Valdivieso E., en la segunda etapa de creación del museo, quien en representación y a nombre de la Orden de Predicadores de Santo Domingo contribuyó con la obra haciendo intervenciones por cuenta propia en diversas partes del convento.

El Museo Dominicano se encuentra divido en tres salas, y el Refectorio, las cuales poseen una gran variedad de obras tanto en pintura como en escultura.
  • PRIMERA SALA:
Esta sala describe los inicios del convento de Santo Domingo, muestra esculturas de sus dos fundadores, San Francisco y Santo Domingo. Dichas esculturas están elaboradas con la técnica del encolado, fueron elaboradas por Francisco Albán. También encontramos una escultura de Santo Domingo de Guzmán, realizada por Bernardo de Legarda, un gran maestro de la Escuela Quiteña. Todas estas obras de arte datan del siglo XVIII.
  • SEGUNDA SALA: 
En esta sala encontramos varias esculturas que poseen ojos de vidrio, fueron talladas en madera y cubiertas con pan de oro.  Podremos observar obras del siglo XIX, conocido como la etapa de la decadencia de la Escuela Quiteña ya que ocurrió la independencia y todo el presupuesto fue utilizado para la guerra. Una pieza que muestra la decadencia es la de San Pedro Mártir; es una obra simple que posee un tallado rústico.

  • TERCERA SALA: 
En esta sala se encuentran varias obras que fueron realizadas por Fray Pedro Bedón se convirtió en el padre de la escuela de arte en Quito, fue considerado como el primer pintor muralista.. Entre sus trabajos más importantes encontramos: los Libros Corales que poseen una decoración vegetal y pasta de cuero, fueron elaborados en el año de 1688. Se puede observar cuadros de Miguel de Santiago como La Trinidad, también la escultura más destacada de Bernardo de Legarda, la Virgen de Quito.
REFECTORIO:
Es el lugar donde antiguamente los sacerdotes se reunían a comer. El techo es de madera y se lo denomina Artesonado, posee pinturas que revelan la vida de Santa Catalina de Siena. Alrededor de estas pinturas se encuentran los 54 mártires que murieron por tratar de evangelizar y difundir su religión en diferentes partes del mundo. Encontramos también un púlpito que lo utilizaban para leer la Biblia mientras los demás comían, se decía que “mientras comía el cuerpo, el espíritu también lo hacía”. Una hermosa sillería compuesta por altos relieves que fueron elaborados en el siglo XVI. En los corredores de este gran convento encontramos obras de: Víctor Mideros, Fray Enrique Mideros. Una de las obras más importantes de Fray Enrique es Jesús Obrero, la cual representa la unión del comercio entre las regiones del Ecuador.

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