lunes, 30 de julio de 2018

Iglesia San Francisco de Quito


Iglesia San Francisco de Quito
Atractivos como el altar mayor del templo, las capillas laterales y el púlpito son de excepcional belleza en esta iglesia. Es el conjunto arquitectónico más grande, existente en los centros históricos de las ciudades de Iberoamérica (comprende tres hectáreas y media).
Los frailes franciscanos fueron los primeros que se establecieron en Quito.
Fecha de Creación: Comenzó su construcción apenas fue fundada la ciudad de Quito (1534), en terrenos aledaños a la plaza donde los indígenas realizaban el intercambio de productos. La iglesia fue concluida 70 años más tarde.
Descripción
Posee 6 claustros principales y otros secundarios, 3 templos y 7 patios que albergan una impresionante colección arquitectónica y artística, aquí también fue el nacimiento de la "Escuela Quiteña" de artistas mestizos de la Colonia.  Sin duda la Iglesia de San Francisco es la más grandiosa edificación del Quito Colonial, luciendo numerosas pinturas y esculturas de los maestros de la Escuela Quiteña, presentan en su interior el artístico estilo mudéjar en su altar recubierto de pan de oro.
En el altar mayor se encuentra la imagen de la Virgen de Quito, tallada por Bernardo de Legarda, maestro de la Escuela Quiteña.
En la época precolombina, hasta este lugar llegaba gente de todos los rincones para comerciar sus productos y cuando formó parte de España, aquí se sembró trigo por primera vez.
Atractivos
• Convento de San Francisco: Su convento es muy atractivo porque en sus claustros se hallan pinturas y esculturas de la escuela quiteña, además porque ellos fueron testigos de la vida social e intelectual de los primeros años de la ciudad de Quito como centro urbano de los Andes. Detalles
Capilla de Cantuña: A un costado de la iglesia se encuentra la Capilla de Cantuña, con hermosas esculturas. La riqueza actual de la capilla debe mucho a Bernardo de Legarda, procurador de la comunidad hacia 1762, obra suya es el retablo central. Esculpió columnas, paños, friso, cornisa, arco, remate y elementos ornamentales, con empeñada maestría y alojó en nichos y repisas hermosas esculturas. La Impresión de las llagas de San Francisco, es una de las obras maestras de Caspicara, muestra la expresión del santo.
Leyendas
Son tantas las cosas que se dicen de la iglesia de San Francisco. Una de ellas que un emperador español miraba al horizonte esperando ver a los lejos, las elevadas torres de la iglesia que por noticias que cruzaban el océano, sabía que estaban construyendo en Quito. También que templo y convento se levantan sobre lo que debió ser palacio de Atahualpa. 
Pero la leyenda que más ha llamado la atención es la de Cantuña:
Por una piedra Cantuña salvó su alma. Eran los primeros años de la época colonial. Las plazas e iglesias de Quito iban tomando forma. Una de ellas era la de San Francisco cuyo atrio estaba siendo construido bajo la responsabilidad de un nativo llamado Cantuña. El tiempo pasaba y el atrio no se concluía. Los patronos le amenazaron con encerrarle en prisión si no cumplía la obra en el plazo acordado.
Un día, el indio regresaba a su casa y al pasar por el sitio de la obra inconclusa, de entre un montón de piedras emergió una figura vestida todo de rojo, con una nariz puntiaguda y una espesa barba. El ambiente olía azufre y la voz ronca del personaje se identificó:
- Hola Cantuña, ¿no me reconoces? Soy Satanás, te vengo a proponer un negocio: Solo yo puedo terminar el atrio de la iglesia antes de que salga el sol, claro que en pago a este favor tú me entregarás el alma. ¿Aceptas?
Cantuña, que veía imposible terminar la obra, dijo:
- Acepto, pero si una sola piedra falta en el atrio antes de sonar las campanas del Ave María, el trato se anula.
Satanás aceptó la condición del desesperado indio y en seguida miles de diablillos ascendieron desde el infierno para colocar las piedras de la plaza. Cantuña miraba desde lejos, apesadumbrado por el miedo y el remordimiento.
Sonaron las campanas del Ave María y las primeras luces del amanecer iluminaron el atrio de San Francisco. El diablo se frotaba las manos satisfecho mientras Cantuña paseaba por la plaza. De pronto el rostro del indio brillo de emoción. Una piedra, una sola piedra había faltado.
Una sola piedra faltante había salvado el alma de Cantuña. La cual presuntamente había escondido el mismo.
Luego de esto Satanás desapareció enfurecido y solo dejó tras de sí un espeso olor a azufre.

Cordonazo de San Francisco

Cada octubre llega con el agua y en los primeros días del mes cae un fuerte aguacero con rayos que parecen cortocircuitos del cielo y truenos que logran que hasta los ateos se persignen. Este tradicional diluvio, a veces también acompañado de granizadas, se conoce como el ‘Cordonazo de San Francisco’.  Es que históricamente coincide con la fecha religiosa que celebra a San Francisco de Asís cada 4 de octubre. Y es la clásica tempestad que anuncia que el invierno ha llegado oficialmente a la ciudad.  Pero que la tormenta lleve un nombre relativo a lo franciscano no es mera coincidencia, prueba de ello es una eucaristía religiosa que siempre se celebra en esta fecha.  Se trata de una misa en la Iglesia de San Francisco donde los quiteños acuden fervorosos, los días 4 de octubre, para bendecir semillas y animales.  Todos ellos saben que tarde o temprano caerá el diluvio y, por costumbre, llevan paraguas, ponchos, sacos, bufandas… toda una artillería para prevenirse del ‘Cordonazo de San Francisco’. 
Diluvio franciscano Según dice la creencia popular, San Francisco está en el cielo y desata su recio cordón blanco, propio de la vestimenta de los franciscanos, para brindar cordonazos a las nubes y desatar toda el agua contenida durante los meses de verano.
Museo Fray Pedro Gocial San Francisco
Un sitio para visitar y apreciar el arte, la escultura, estas manifestaciones artísticas que los turistas no pueden perderse. Y la famosa Leyenda de Cantuña implantada en una maqueta. Este museo se encuentra dentro del convento que fue fundado por el Fray Jodoco Rickie y Fray Pedro Gocial. En este convento se dará́ una de las leyendas más conocida de la ciudad de Quito, la leyenda de Cantuña.

¿Qué debes saber?

  • Al ingresar al convento encontramos una  maqueta en la cual podemos observar a este personaje de Cantuña
  • También se exhiben los dos escudos de la orden franciscana, uno de los escudos
  • Fray Jodoco Rickie bautizando a un indígena, éste mismo funda la primera Escuela de Artes y Oficios
  • Este hombre fue quien trajera la semilla de trigo y la plantara por primera vez y es aquí́ donde se creó́ la primera cervecería de Sudamérica.

Distribución del Museo

  • Está compuestos por salas que se han denominado de la siguiente manera: es la representación de la cruz con el brazo de Jesús y el brazo de San Francisco y el otro escudo muestra la tau franciscana que es una cruz y los cinco racimos de uvas que representan los estigmas que recibió́ San Francisco, elementos que los encontraremos en muchas de las obras del convento, por último también se encuentra representado en la torre derecha de la iglesia.
  •  No podemos olvidarnos, del cuadro de Antonio Astudillo, representando a y al ser esta orden la primera en llegar a nuestros territorios,  se encargan de la evangelización y educación.  Con la siguiente representación de una vasija con trigo, destacamos que
 Sala Génesis Franciscana 
  • En ésta sala se encuentra  el  está el santo patrono de la orden de los franciscanos, San Francisco de Asís, también admiramos obras de su vida y milagros. Las esculturas son: San Francisco XVIII, Santa Clara de Asís XVI,  Sto. Domingo de Guzmán y San Francisco XVIII.  
  •  Los cuadros de los Santos Terciarios, pintura del siglo XVII realizado en Óleo sobre lienzo son unos de los más antiguos del convento atribuidos a Andrés Sánchez Gallque.
Sala de la Procesión de Semana Santa
  • En éste sitio encontramos la Virgen de los Dolores es una imagen tallada en madera imagen para vestir, posee accesorios de plata repujada y cincelada no sabemos el autor es una imagen del siglo XVII.
  • También vemos unas esculturas de la representación del Vía Crucis, éste conjunto escultórico es la representación de la oración de Jesús en el huerto de los olivos. Apreciamos a Jesús construido en madera de balsa, tallada encarnada y policromada accesorios de metal bañado en plata, obra atribuida al padre Carlos. Los apostales Pedro, Santiago y Juan también tallados en madera de balsa y con la técnica del encarnado.

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