La Ronda
Orígenes:
Gradualmente mestizos, indios y españoles fueron construyendo casas junto al sendero. A fines del siglo XVIII, el trazado de La Ronda ya era similar al actual.
Historia:
La generación de los poetas y bohemios de los años 30
y 40 visitaban “El Murcielagario”, la trastienda de la última casa de la
segunda cuadra en la Morales y Venezuela. Tras la fachada de una tienda
de mala muerte se escondía un burdel clandestino subsidiado por el Comandante
Antonio Alomia.
El gran poeta ambateño Pablo Valarezo Moncayo
vivió en la casa de la Negra Mala, consagrada a la tertulia literaria y bohemia
de poetas y músicos como Jorge Carrera Andrade, Augusto Arias, Carlos Guerra,
entre otros. En ella Sergio Mejía compuso el bellísimo pasillo Negra Mala
dedicado a la dueña de la casa, doña Rosario Peñaherrera, y luego compuso el
pasillo Rubia buena.
Federico González Suárez vivió en la casa de su abuela
durante su infancia y adolescencia. La casa quedaba en la esquina sur
–oeste de las actuales Ronda y Venezuela- aunque hoy penosamente desaparecida.
Al regresar de España, el monseñor, vivió 7 años más en la casa de La
Ronda. En ella escribió la gran Historia del Ecuador y llamaba a su
casita “la de la quebrada”.
El Maestro Escultor Toribio Ávila
trabajó especialmente en figuras de cera policromada, cuyas mejores obras se
hallan en la sacristía de la iglesia de San Francisco. Vivió en la casa
158 de la calle Morales en 1797. Esta misma casa también fue del cerero
Manuel V. Villegas.
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